***En el último número:
Carmelo se ve más tranquilo ahora, le han
quitado su traje mojado y le consiguieron una camiseta, mas bien un recuerdo de
Acapulco con una caricatura de un burro y un chihuahua que en el frente dice
“De peda en Acapulco” y en la espalda dice “Verga de burro”.
…
-Para esta
última parte hemos convocado al trio huasteco de la Sección número 29 del
Sindicato Nacional de Trabadajores de la Educación que nos proveerán de la
música que llenaremos con las sucias palabras de nuestros participantes. –
Carmelo le da otro trago al mezcal y se encuentra listo para el palomazo.
-Vengo de
la sierra alta,
de donde el sol queda perplejo,
de las cosas que se dicen
y lo que ladra este pendejo.
de donde el sol queda perplejo,
de las cosas que se dicen
y lo que ladra este pendejo.
No me digan
que pensaron,
que por terminar mojado,
estaba entusiasmado
con lo que habia escuchado.
que por terminar mojado,
estaba entusiasmado
con lo que habia escuchado.
Trabajo y
escucho a ratos
que las cosas que he sembrado
no pueden calmar mi hambre
y mi sed.
que las cosas que he sembrado
no pueden calmar mi hambre
y mi sed.
¿Dónde
entonces? yo les digo,
que si vivo en tal prodigio
esta aquél milagro vivo
que no he de merecer.
que si vivo en tal prodigio
esta aquél milagro vivo
que no he de merecer.
Gritos y
aplausos llenan el estribillo, el estruendo atrajo gente de los alrededores,
rancheros y duelistas del arte de la copla; bigotudos y encintados se amontonan
debajo de las gradas, se ve incluso gente con sus gallos y algunos de ancas
arqueadas ya que se rehúsan a bajarse del caballo. Doctor Monreal ve la
situación con agrado y se aclara la garganta:
-Yo no le
digo compadre
como desgastar su vida,
si quiere vivir llorando
en vez de una algarabía.
Que dirá que le dijeron,
que dirá que le soplaron
que si no baja del monte
su pan ya se lo robaron.
El capi bueno es,
para aquél que lo trabaja,
yo soy bueno también,
por eso no como migajas.
Le pido que me disculpe
mientras le abro los ojos;
que alomejor le duele
pero no toco el cerrojo.
Los sombrerazos no se hacen esperar y el público parece un tanto agitado, se han formado bandos y no parecen muy contentos. En una discusión se volcó uno de los canastos de picadillo pero al momento en que Doctor alzó la mano aparecieron 2 cuadrillas de rurales, 70 gendarmes, 3 tamarindos y 2 observadores de la comisión de derechos humanos para calmar el alboroto. Una vez más se vieron las fotos que vimos en los libros; dientones haciendo de las suyas y pelones sujetándose las pelucas para pasar desapercibidos, la sangre era tanta que llegaba hasta las rodillas de los caballos y había quienes corrían inútilmente a esconderse debajo de los periódicos. Los meseros tuvieron que arremangarse los pantalones ya que con la llegada de todos el suministro de mezcal estaba en un punto crítico.
Los músicos corrieron asustados y se escucharon algunos disparos, después de unos 40 minutos solo quedaron unas 15 personas que solo aplaudían. Doctor solo me miró y dijo:
-Creo que ya sabemos quién es el ganador. – Carmelo mira las gradas sin decir nada, se rasga las vestiduras con un grito y se arrodilla llorando; Doctor se acerca y solo le pone la mano en la espalda.
como desgastar su vida,
si quiere vivir llorando
en vez de una algarabía.
Que dirá que le dijeron,
que dirá que le soplaron
que si no baja del monte
su pan ya se lo robaron.
El capi bueno es,
para aquél que lo trabaja,
yo soy bueno también,
por eso no como migajas.
Le pido que me disculpe
mientras le abro los ojos;
que alomejor le duele
pero no toco el cerrojo.
Los sombrerazos no se hacen esperar y el público parece un tanto agitado, se han formado bandos y no parecen muy contentos. En una discusión se volcó uno de los canastos de picadillo pero al momento en que Doctor alzó la mano aparecieron 2 cuadrillas de rurales, 70 gendarmes, 3 tamarindos y 2 observadores de la comisión de derechos humanos para calmar el alboroto. Una vez más se vieron las fotos que vimos en los libros; dientones haciendo de las suyas y pelones sujetándose las pelucas para pasar desapercibidos, la sangre era tanta que llegaba hasta las rodillas de los caballos y había quienes corrían inútilmente a esconderse debajo de los periódicos. Los meseros tuvieron que arremangarse los pantalones ya que con la llegada de todos el suministro de mezcal estaba en un punto crítico.
Los músicos corrieron asustados y se escucharon algunos disparos, después de unos 40 minutos solo quedaron unas 15 personas que solo aplaudían. Doctor solo me miró y dijo:
-Creo que ya sabemos quién es el ganador. – Carmelo mira las gradas sin decir nada, se rasga las vestiduras con un grito y se arrodilla llorando; Doctor se acerca y solo le pone la mano en la espalda.
Se cierra
el telón.