Casi
finalizaba el verano y a falta de un lugar donde dormir terminé
en casa Yun Seon, uno de los pocos coreanos con barba que había
conocido. Cuando estaba en Hanoi preguntándome como viviria en Seúl
de la nada recibí un mensaje de él diciéndome que acababa de abrir
su hostal con un amigo y si decidía quedarme con ellos podía
dejarme la estadía a mitad de precio. Ya que la escuela me había
hecho regresar la mitad del dinero de la beca no tuve mejor opción y
termine viviendo ahí poco más de un mes.
Era casi
agosto y le dije que pronto regresaría a la escuela y también
regresaría a vivir a los dormitorios. Seon me había ayudado mucho y
el negocio no iba muy bien, había renunciado a su segundo trabajo y
el que yo pagara la mitad del precio no ayudaba mucho, pero no
importaba ya que me solidarizaba con él. Además de que tenía que
mantener mas de mil dólares en mi cuenta coreana para renovar mi
visa, había dias en que comíamos solo una taza del arroz que
recibíamos como pago por dar clases de inglés, sopas instantáneas
y vino de arroz que no costaba mas de 15 pesos por botella.
Antes de
terminar julio Yun Seon me dijo que tenía que visitar a su familia
en Yonyu; un primo venia de visita desde Alemania y le pidió que lo
viera ahí. Me pidió que lo acompañara ya que me quería mostrar su
ciudad, una ciudad tranquila con algunos gangsters de la vieja
guardia, niños en escuela de verano y uno que otro motel en las
afueras.
Era mi
segunda vez durmiendo en una casa coreana y ya me habían comentado
que en realidad el traer invitados a casa era algo bastante raro; yo
solo actuaba cuando lo ameritaba ya que no podía hablar con casi
nadie, su dialecto era algo que nunca había oído, entonces si el
padre quería tomar una cerveza tenía que actuar como si estuviera
tomando con una eminencia, o si la madre quería llenarme la boca de
sandía no tenia mas opción que comerme todo. Era una familia
bastante amable, nos quedábamos hasta tarde a ver las olimpiadas y
cuando había una competencia de atletas mexicanos se ponían a
gritar “¿México?, ¡México!”; la final de tiro con arco
femenil entre México y Corea fue uno de los momentos mas tensos del
verano.
Algunas
noches antes de dormir Yun Seon salia conmigo al estacionamiento del
edificio a tomar una cerveza y fumar un poco. En una de ésas noches
me comentó que hacía 7 años que no regresaba a casa con sus
padres, no le importaba saber de ellos, sus amigos habían dejado de
hablarle por no terminar la universidad y ahora sólo confiaba en su
novia, su socio en el hostal y algunos amigos que había hecho en sus
otros trabajos; en un punto me extendió un último cigarro diciendo:
-Es bueno
que estés aquí, que me hayas acompañado a mi casa. Tu vienes de
muy lejos y estás aprendiendo muchas cosas.
Le di la
mitad de mi cerveza y regresamos a la casa. A la mañana siguiente ya
todos estaban despiertos y desayunados para cuando desperté. Había
un poco de arroz y pescado esperándome en la mesa y mientras comía
la madre de Yun Seon movía varias cosas de su cuarto y lo llamó a
la puerta sosteniendo un par de tenis color café, los miró unos
segundos y luego volteó a verme a mí.
-Toño,
¿te gustan estos zapatos?
-Si, se
ven bien.
-Pruébatelos, si te quedan puedes quedártelos.
-Pruébatelos, si te quedan puedes quedártelos.
Ya me
sentía bastante abusivo con él ya que me daba mitad de precio por
el hostal, llevaba 3 días viviendo en casa de sus padres y siempre
me preguntaba si quería comida o una cerveza; y ahora me quería dar
también un par de tenis.
Los probé
y me quedaban como guante, era perfecto, nisiquiera había notado que
los pies de Yun Seon no era tan pequeño como otros coreanos.
-Gracias.-
le dije.- ¿Por que ya no los quieres? ¿no te gustan?
-No, están
bien. Fué un regalo de mi novia de hace muchos años pero ya no
quiero usarlos.
-¿Pero no crees que se enoje si me ve usándolos?- su novia trabajaba también en Seul y mas de una vez la había visto en el hostal.
-¿Pero no crees que se enoje si me ve usándolos?- su novia trabajaba también en Seul y mas de una vez la había visto en el hostal.
-No, no es
ella. Es una novia que tuve hace casi 10 años; esos zapatos han
estado todo este tiempo abajo de mi cama, nadie los usa, puedes
llevártelos.
¿Una
novia de hace 10 años? Es obvio que cuando tienes una novia no
mencionas a la anterior pero yo me encontraba bastante curioso y no
sabia como preguntarle acerca de los zapatos; tenían el nudo debajo
de la lengüeta y se veían algo gastados del talón, pero nada
serio. Una vez que salimos a comer le pregunté cómo llegaron los
zapatos abajo de su cama.
-Cuando
salí a Seul no tenía ningún plan de volver, entonces solo se
quedaron ahí y supongo que mi madre no quería simplemente sacar mis
cosas de la casa.- Fue todo lo que le pude sacar. Terminamos de comer
y salimos a la puerta a fumar un cigarro.- Sabes, han pasado muchas
cosas desde que dejé Yonyu; creo que mis padres no entendieron cómo
funciona mi negocio pero está bien, es difícil pero voy a hacerlo
crecer.
Unos
amigos de su hermana nos llevaron a Seúl y unos 2 días antes de
dejar el lugar le llegaron mas de 2 reservaciones de algunos europeos
y al parecer uno pensaba quedarse cerca de 3 meses, el negocio empezó
a prosperar.
Durante
las siguientes semanas, aunque ya no lo veía, le mandaba mensajes y
me respondía que el hostal tenia sus altibajos y que ahora trabajaba
como profesor de inglés e historia coreana, todo para que el hostal
siguiera en pie; yo siempre le comentaba de los zapatos, los usaba
todos los días y mucha gente me preguntaba por ellos, yo solo decía
que me los había regalado mi hermano mayor.
Cuando fue
día de volver a México Yung Seon me despidió en el aeropuerto
después de varias semanas de no verlo no había cambiado mucho, los
mismos lentes y la misma barba tímida asomándose solo que ahora se
vestía un poco mas serio, era un profesor; su novia también estaba
ahí, “Alma Noble” es la traducción de su nombre en chino que no
puedo recordar, supongo que ella era lo que mi hermano necesitaba.
Antes de
abordar vio mis zapatos cafés y se sorprendió un poco.
-Vaya,
todavía los usas.
-Si, son
cómodos y siento que han de significar muchas cosas. Quizás si los
uso más tiempo yo también pueda reflejar mi historia en ellos.
-Jaja,
bueno; espero que sea mucho mejor que la mía.
-Eres
mayor que yo, déjame intentar un par de años y ya veremos..-Nos
despedimos y entré a la zona de abordaje.
Llegué a
Monterrey con los mismos tenis cafés, ahora ellos han viajado más
que otros zapatos que he visto, les enseñé todo lo que había que
aprender para vivir en su nuevo hogar, cómo lidiar con las lluvias,
cómo caminar por las calientes calles de agosto, a matar cucarachas,
correr, brincar y todo lo demás; también les enseñé a hacer el
ridículo en el trabajo y con las mujeres, a insultar idiotas, a
pelear con los jefes, a huir de problemas tontos y a no correr de los
verdaderamente importantes. Hice lo mejor que pude y aunque sé que a
veces extrañaban su antigua vida siempre les hice ver que ya no
había vuelta atrás y que no permitiría que pasaran 10 años
olvidados abajo de una cama otra vez.
Pasaron
casi 2 años desde que regresé y mis tenis y yo habíamos crecido,
aprendimos nuevos trucos y ganamos nuevas cicatrices; lo malo es que
para unos zapatos las lecciones aprendidas significan heridas de las
cuales no se recuperan, huellas que no se van, mutilación y juventud
que nunca regresará. Vivían con la asistencia que podían darle la
cinta adhesiva y el pegamento, sentía que si intentaba lavarlos
terminaría por darles el tiro de gracia.
Fue hasta
que su suela derecha decidió que era tiempo de partir que tuve que
decidir una buena manera de decir adiós. Les quité la cinta
adhesiva, ya no la ocuparían más, los lavé con cuidado pero
perdieron casi todo el color de su piel, esperé a que se secaran y
los llevé a una última vuelta por una cerveza.
Ahora
tenía otros zapatos, jóvenes y emocionados por conocer a su nuevo
maestro, aunque ahora era un poco diferente ya que como muchos otros
apenas enfrentarían su primer día y era tiempo de liberar lo viejo
sin olvidar lo aprendido.
Conseguí
una caja de zapatos para mis tenis cafés, quizás alguien los usaría
después y podrían aprender un poco más, o quizás vivirán en un
basurero por muchos años; la segunda opción parece mas creíble.
Cuando
estaba por colocarlos en la caja noté que la plantilla estaba
desacomodada y al tomarla ví que tenia algo escrito, cerca del talón
donde estaba más gastado se podía leer:
“죄송”
-(Lo siento)-
-(Lo siento)-
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