Friday, November 9, 2012

Los tenis

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Casi finalizaba el verano y a falta de un lugar donde dormir terminé en casa Yun Seon, uno de los pocos coreanos con barba que había conocido. Cuando estaba en Hanoi preguntándome como viviria en Seúl de la nada recibí un mensaje de él diciéndome que acababa de abrir su hostal con un amigo y si decidía quedarme con ellos podía dejarme la estadía a mitad de precio. Ya que la escuela me había hecho regresar la mitad del dinero de la beca no tuve mejor opción y termine viviendo ahí poco más de un mes.

Era casi agosto y le dije que pronto regresaría a la escuela y también regresaría a vivir a los dormitorios. Seon me había ayudado mucho y el negocio no iba muy bien, había renunciado a su segundo trabajo y el que yo pagara la mitad del precio no ayudaba mucho, pero no importaba ya que me solidarizaba con él. Además de que tenía que mantener mas de mil dólares en mi cuenta coreana para renovar mi visa, había dias en que comíamos solo una taza del arroz que recibíamos como pago por dar clases de inglés, sopas instantáneas y vino de arroz que no costaba mas de 15 pesos por botella.

Antes de terminar julio Yun Seon me dijo que tenía que visitar a su familia en Yonyu; un primo venia de visita desde Alemania y le pidió que lo viera ahí. Me pidió que lo acompañara ya que me quería mostrar su ciudad, una ciudad tranquila con algunos gangsters de la vieja guardia, niños en escuela de verano y uno que otro motel en las afueras.

Era mi segunda vez durmiendo en una casa coreana y ya me habían comentado que en realidad el traer invitados a casa era algo bastante raro; yo solo actuaba cuando lo ameritaba ya que no podía hablar con casi nadie, su dialecto era algo que nunca había oído, entonces si el padre quería tomar una cerveza tenía que actuar como si estuviera tomando con una eminencia, o si la madre quería llenarme la boca de sandía no tenia mas opción que comerme todo. Era una familia bastante amable, nos quedábamos hasta tarde a ver las olimpiadas y cuando había una competencia de atletas mexicanos se ponían a gritar “¿México?, ¡México!”; la final de tiro con arco femenil entre México y Corea fue uno de los momentos mas tensos del verano.

Algunas noches antes de dormir Yun Seon salia conmigo al estacionamiento del edificio a tomar una cerveza y fumar un poco. En una de ésas noches me comentó que hacía 7 años que no regresaba a casa con sus padres, no le importaba saber de ellos, sus amigos habían dejado de hablarle por no terminar la universidad y ahora sólo confiaba en su novia, su socio en el hostal y algunos amigos que había hecho en sus otros trabajos; en un punto me extendió un último cigarro diciendo:

-Es bueno que estés aquí, que me hayas acompañado a mi casa. Tu vienes de muy lejos y estás aprendiendo muchas cosas.

Le di la mitad de mi cerveza y regresamos a la casa. A la mañana siguiente ya todos estaban despiertos y desayunados para cuando desperté. Había un poco de arroz y pescado esperándome en la mesa y mientras comía la madre de Yun Seon movía varias cosas de su cuarto y lo llamó a la puerta sosteniendo un par de tenis color café, los miró unos segundos y luego volteó a verme a mí.

-Toño, ¿te gustan estos zapatos?
-Si, se ven bien.
-Pruébatelos, si te quedan puedes quedártelos.

Ya me sentía bastante abusivo con él ya que me daba mitad de precio por el hostal, llevaba 3 días viviendo en casa de sus padres y siempre me preguntaba si quería comida o una cerveza; y ahora me quería dar también un par de tenis.
Los probé y me quedaban como guante, era perfecto, nisiquiera había notado que los pies de Yun Seon no era tan pequeño como otros coreanos.

-Gracias.- le dije.- ¿Por que ya no los quieres? ¿no te gustan?
-No, están bien. Fué un regalo de mi novia de hace muchos años pero ya no quiero usarlos.
-¿Pero no crees que se enoje si me ve usándolos?- su novia trabajaba también en Seul y mas de una vez la había visto en el hostal.
-No, no es ella. Es una novia que tuve hace casi 10 años; esos zapatos han estado todo este tiempo abajo de mi cama, nadie los usa, puedes llevártelos.

¿Una novia de hace 10 años? Es obvio que cuando tienes una novia no mencionas a la anterior pero yo me encontraba bastante curioso y no sabia como preguntarle acerca de los zapatos; tenían el nudo debajo de la lengüeta y se veían algo gastados del talón, pero nada serio. Una vez que salimos a comer le pregunté cómo llegaron los zapatos abajo de su cama.

-Cuando salí a Seul no tenía ningún plan de volver, entonces solo se quedaron ahí y supongo que mi madre no quería simplemente sacar mis cosas de la casa.- Fue todo lo que le pude sacar. Terminamos de comer y salimos a la puerta a fumar un cigarro.- Sabes, han pasado muchas cosas desde que dejé Yonyu; creo que mis padres no entendieron cómo funciona mi negocio pero está bien, es difícil pero voy a hacerlo crecer.

Unos amigos de su hermana nos llevaron a Seúl y unos 2 días antes de dejar el lugar le llegaron mas de 2 reservaciones de algunos europeos y al parecer uno pensaba quedarse cerca de 3 meses, el negocio empezó a prosperar.

Durante las siguientes semanas, aunque ya no lo veía, le mandaba mensajes y me respondía que el hostal tenia sus altibajos y que ahora trabajaba como profesor de inglés e historia coreana, todo para que el hostal siguiera en pie; yo siempre le comentaba de los zapatos, los usaba todos los días y mucha gente me preguntaba por ellos, yo solo decía que me los había regalado mi hermano mayor.

Cuando fue día de volver a México Yung Seon me despidió en el aeropuerto después de varias semanas de no verlo no había cambiado mucho, los mismos lentes y la misma barba tímida asomándose solo que ahora se vestía un poco mas serio, era un profesor; su novia también estaba ahí, “Alma Noble” es la traducción de su nombre en chino que no puedo recordar, supongo que ella era lo que mi hermano necesitaba.

Antes de abordar vio mis zapatos cafés y se sorprendió un poco.

-Vaya, todavía los usas.
-Si, son cómodos y siento que han de significar muchas cosas. Quizás si los uso más tiempo yo también pueda reflejar mi historia en ellos.
-Jaja, bueno; espero que sea mucho mejor que la mía.
-Eres mayor que yo, déjame intentar un par de años y ya veremos..-Nos despedimos y entré a la zona de abordaje.





Llegué a Monterrey con los mismos tenis cafés, ahora ellos han viajado más que otros zapatos que he visto, les enseñé todo lo que había que aprender para vivir en su nuevo hogar, cómo lidiar con las lluvias, cómo caminar por las calientes calles de agosto, a matar cucarachas, correr, brincar y todo lo demás; también les enseñé a hacer el ridículo en el trabajo y con las mujeres, a insultar idiotas, a pelear con los jefes, a huir de problemas tontos y a no correr de los verdaderamente importantes. Hice lo mejor que pude y aunque sé que a veces extrañaban su antigua vida siempre les hice ver que ya no había vuelta atrás y que no permitiría que pasaran 10 años olvidados abajo de una cama otra vez.

Pasaron casi 2 años desde que regresé y mis tenis y yo habíamos crecido, aprendimos nuevos trucos y ganamos nuevas cicatrices; lo malo es que para unos zapatos las lecciones aprendidas significan heridas de las cuales no se recuperan, huellas que no se van, mutilación y juventud que nunca regresará. Vivían con la asistencia que podían darle la cinta adhesiva y el pegamento, sentía que si intentaba lavarlos terminaría por darles el tiro de gracia.

Fue hasta que su suela derecha decidió que era tiempo de partir que tuve que decidir una buena manera de decir adiós. Les quité la cinta adhesiva, ya no la ocuparían más, los lavé con cuidado pero perdieron casi todo el color de su piel, esperé a que se secaran y los llevé a una última vuelta por una cerveza.

Ahora tenía otros zapatos, jóvenes y emocionados por conocer a su nuevo maestro, aunque ahora era un poco diferente ya que como muchos otros apenas enfrentarían su primer día y era tiempo de liberar lo viejo sin olvidar lo aprendido.

Conseguí una caja de zapatos para mis tenis cafés, quizás alguien los usaría después y podrían aprender un poco más, o quizás vivirán en un basurero por muchos años; la segunda opción parece mas creíble.
Cuando estaba por colocarlos en la caja noté que la plantilla estaba desacomodada y al tomarla ví que tenia algo escrito, cerca del talón donde estaba más gastado se podía leer:

죄송”
-(Lo siento)-

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