No había mucho de la noche pasada y la ropa estaba por todas partes,
pensaba que la había lavado ayer e incluso podía oler el aroma del jabón en mi
pequeño cuarto pero aun tenia esas manchas de salsa y mis zapatos olían mucho a
cerveza.
De la nada un mensaje en el teléfono, estaba escrito en koreano así que no
me preocupe, me llegaban todo el tiempo y nisiquiera los entendía; pero a veces
me preocupaba cuando llamaban gritando y hablando tan rápido que me ponía nervioso
y entonces comenzaba a gritarles en español y colgaba rápidamente.
De todos modos ya era muy tarde, casi mediodía, y recordé que tenía clase
en quizás una hora o 2 así que debía darme prisa si quería comer y bañarme
antes de partir. Al terminar de despertar oí muchos gritos en el pasillo, era
curioso por que parecían gritos de enojo seguido por risa, aún no conocía las
voces de todos y no podía distinguir bien los acentos de los alemanes,
holandeses o suizos; volteé para ver si mi rumi estaba en su cama pero no había
nadie.
-Chingados, ¿Cómo pude dejar que el cuarto oliera tan mal?- Abrí la ventana
del baño y la que está sobre los escritorios para que corriera el aire mientras
repasaba mi vocabulario. -Changmun para ventana y checksang para escritorio.-
Ya no se me hacia raro hablar solo y lo hacía a conciencia para sentir que no
estaba perdiendo mi acento. Me dispuse a recoger lo que servía de cocina pero
alcancé a oír que dijeron México en el pasillo, así que salí y la puerta de mi
vecino estaba abierta, entré y dije -Does this conversation concerns me?-ahí
estaban 2 alemanes y un austriaco; Mijail, el austriaco, rió y me dijo que estaba
asustando a Betty. ¿Betty? , ¿Quién es Betty? En lo que reaccioné vi una
pequeña koreana tratando de esconderse bajo las sabanas de la cama, supuse que
se puso nerviosa ya que yo no llevaba nada más que unos bóxer; ¿pero cuál era
el problema? Se la habían cogido la noche anterior, quizás alguien no tan
oscuro pero ya no había nada que no conociera. No le di mucha importancia y
antes de irme les pregunté si sabían dónde estaba mi rumi.- Check on your room,
he went to sleep really early-.Caminaron conmigo al cuarto y ahí estaba él
dormido en la oscuridad, miré mi reloj y era la 1 de la mañana.
Giré para preguntar la hora pero me
desperté en mi cama. Tenía un fuerte dolor dentro de mi oído, sentía que mi cuerpo
quería salir por ahí pero el espacio era muy pequeño. Corrí al baño y vomité
más de lo que recuerdo haber comido; eso me relajó pero de todos modos no me sentía
bien, me quité la ropa y me quedé sentado en la cama ya que no podía dormir.
No pasó mucho tiempo y mi vecino entró al cuarto, todos en el piso sabemos
las contraseñas de los cuartos,-We are going out for eating and drinking something,
wanna join us?- solo asentí con la cabeza y salimon. En la entrada del edificio
se encontraba mi rumi completamente vestido y consiente con 2 koreanos más,
Yeiwon y Robin, Robin no era su verdadero nombre. Robin me dio mi gorra y le
pedí a algiuen si me podía prestar su chaqueta por esa noche ya que estaba algo
frio y mi trusa no sería suficiente.
De camino al bar compré una botella de soyu ya que siempre es más barato
emborracharse en las calles y desde que supe que la policía no se molestaría
hice del camino al bar mi pre-copeo básico. Era pasada la 1 y ya podías ver koreanos
hablando con la mirada perdida y tambaleándose, muchachas del primer año
llorando con vómito en sus zapatos y parejas discutiendo en las entradas. Al
entrar al bar dejé la gorra y la chaqueta en la barra y nos acomodamos en un
cubículo. Después de 2 jarras de cerveza y algunas botellas de soyu me di
cuenta que Robin no habló en toda la noche, salvo algunas veces que le podías oír
decir “Robin”. Le pregunté a Yeiwon cuál era el asunto con su amigo, me explicó
que Robin no es su verdadero nombre, siempre escogía a las mujeres que él le decía
que eran feas, las llamabas bombas que le habían hecho ganar una reputación que
quizás no cualquiera querría y que de hecho no vive en el Baskin-Robbins que
está frente al dormitorio; pero aún así era un buen muchacho.
Noté que era la primera noche que estaba en un bar y en efecto no veía a
una koreana que pudiera decir que fuera bonita y casi todos parecían aburridos,
había un ambiente lento en el lugar. Entonces me puse de pié y fue al cubículo contiguo
y les grité:- Déjense de mamadas, tú y tú bésense. Ya-.Uno de los muchachos en
la mesa me miró con ojos de furia,-Ya valiste madre.- me dijo, y empezó a
besarse con la muchacha que tenia al lado; de pronto Hanesi, mi vecino, me jalo
de los hombros.- What are you thinking?!- me decía mientras trataba de acomodarme mi gorra
y me sacaba de ahí.- Haha, did you hear that? They answered me in spanish! – Salimos del lugar
y Robin me dio otra chaqueta que supuse la había tomado de otra mesa en la
confusión.
-Gamsahamnida, Robin.- le agradecí.
-Robin.- Era lo único que decía.
-Robin.- Era lo único que decía.
Estábamos todos otra vez en la calle y mi celular estaba vibrando, casi
nunca recibo llamadas a esa hora así que supuse que quizás sería alguien en
otro bar, pero no, era otra llamada en koreano, esta vez de una anciana que
hablaba lento y grave. No supe que quería
y empecé a jugar con ella.
-Ttong meogeoboyi?-. Yeiwon me dijo que literalmente significa “Te apetece
comer popó”. La mujer habló más rápido así que solo colgué, enfrente había una
pareja discutiendo y les grite –¡Soy la piedra que desecharon los
constructores!- Le quité un cigarro al hombre y lo coloqué en la boca de su
novia.
Entramos a las chispas, nunca había jugado maquinitas en korea por que por
lo que pude ver todos se lo toman muy enserio. Pero no hay tiempo para eso
ahora, tengo que terminar mi discusión acerca del libro de mañana.
Volveré pronto para reanudar lo pendiente.


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